Desde
el fondo de mi castillo suplico una llamada,
un
hilo invisible se entrelaza en mis dedos,
mis
luces de cristal se quieren apagar para entrar a las
ilusiones
del crepúsculo nocturno,
donde
danza la luna llena de luz del rey solar.
Un
pequeño mundo en blanco,
acompaña
el café, y ese espiral de luz
da
giros inesperados como buscando una flor
de
mayo en el mas frío invierno,
donde
los cuervos se refugian en los bosques de cedros,
donde
la luna nunca traspasa entre esas ramas impenetrables.
Frío,
el fondo esta frío,
cada
gota de agua es una estalactita,
una
daga preparada para atacar,
a
la mas minima provocación,
cuando
la mas minima lagrima corra por una mejilla.
El
abrir y cerrar de puertas protectoras,
guardan
la luz de la mañana,
unos
labios imploran ayuda,
sentimientos
necios viven y repugnan,
y
a cada segundo que el reloj avanza
lo
inalcanzable se hace deplorable.
La
oscuridad de un corazón herido,
es
mas fuerte que cualquier sentido,
el
cinismo es enfermizo, aunque es una buena arma,
o
mejor utilizado como un escudo ante las inclemencias
del
mundo imperfecto que busca cualquier defecto
para
humillar sonrisas.
Las
pesadillas atacan alrededor,
mientras
la luna danza con fervor,
el
crudo despertar hace feliz la realidad,
las
sensaciones de libertad, poder reír o llorar,
gritar
y hasta soñar despierto.
Una
dulce ilusión al caer la manta oscura llego,
trajo
suspiros de grandeza y satisfacción,
imágenes
bellas y canciones inéditas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario